lunes, julio 20, 2009

 

La pluma es más fuerte que la espada, pero donde esté un buen boli...

El boli de Wałęsa, en Gdańsk (clic para ampliar)
Hace ahora justamente 20 años, en el verano de 1989, se inician una serie inesperada de revoluciones en cadena en los países de la órbita soviética que precipitan la caída del comunismo en la Europa del este.

El primer paso se da en Polonia en junio de 1988, cuando en unas elecciones semilibres pactadas entre el gobierno pro-soviético del general Wojciech Jaruzelski y el líder del sindicato Solidaridad, Lech Wałęsa, dicho sindicato obtiene 99 de los 100 escaños del Senado y los 161 escaños de la cámara baja (un tercio del total) no reservados a priori para los candidatos comunistas.

A esa situación no se llega porque sí. Ocho años antes Wałęsa mantiene un pulso con el gobierno liderando la huelga del 14 al 31 de agosto de 1980 en los astilleros de Gdańsk, ante la mirada de Europa y del mundo entero. Sorprendentemente el gobierno acepta los 21 puntos propuestos por los huelguistas, reivindicaciones que inician un nuevo capítulo en la lucha europea por «pan y libertad» (según dice la Resolución del Parlamento Europeo sobre el 25° aniversario de «Solidaridad» y su mensaje para Europa).

El boli de la foto de arriba es el utilizado por Wałęsa en la firma del acuerdo entre los sindicatos y el gobierno (ésta es la foto histórica, obsérvese el tamaño del boli). Aquí podéis leer un ejemplo de lo que decía la prensa española de la época, y en la foto de abajo el texto de los 21 puntos del acuerdo.

Los 21 puntos del Acuerdo de Gdańsk (fotos: Javifields)

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