miércoles, octubre 15, 2008

 

Save the Children Banking

Tras llevarle ayer, entre tapa y tapa, la contraria a Pepe sobre este asunto, recapacito y rectifico ahora y aquí.
======= Aquí es donde se supone que yo iba a escribir algo rectificando tras recapacitar... pero resulta que ya lo ha escrito Javier Tomé, así que me ahorro el redactarlo. Copio y pego. =======
Todos mohínos, por Javier Tomé (Diario de León, 12 de octubre de 2008).
Donde no hay harina, asegura el refranero, todo es mohína. El descalabro de los mercados financieros ha puesto en su sitio a nuestro lujoso y bastante pijo sistema de vida occidental. Rememorando los fantasmas del crack de 1929, las Bolsas se agitan igual que una coctelera, arriba y abajo, mientras Solbes, Montoro y otros gurús se esfuerzan en poner cara de saber de qué va la cosa. La explicación de semejante seísmo que nos tiene la moral en bancarrota tras comprobar que cada día bombardean más cerca, no parece complicada. Durante largos años hemos estado en manos de unos locos con petardos, aficionados a robar hasta el cepillo de la iglesia e impulsores de un mundo de créditos basura, trabajo basura y comida basura. Los tratados tradicionales aseguran, por el contrario, que la economía consiste en saber gastar y el ahorro en saber guardar. Bonitas palabras que han quedado en agua de borrajas ante la presión de las fuerzas corruptoras del mercado.

El personal se encuentra ahora mismo endeudado hasta las cejas a causa de la hipoteca y otras bagatelas más peligrosas que toparse, así de improviso, con un colectivo de artistas. Una experiencia cataclísmica que tratamos de espantar mediante curas de urgencia y manipulaciones extremas del azar. Mero control de daños que no atañe, por lo visto, al colectivo pirata de ejecutivos que llevaron a sus bancos y aseguradoras a la quiebra. Mientras clamaban por inyecciones de dinero fresco procedente del antes denostado Estado, se recompensaban a título particular con unas indemnizaciones que harían palidecer de envidia a Creso. Y eso, mientras muere un niño cada tres segundos por causas que, según la organización Save the Children, son fácilmente evitables. ¡Ay, Señor!

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comentarios:
Como siempre ,Forges, metiendo el dedo donde duele.(jeje)
 
Me gusta que hagas estas reflexiones y que nos inviten a ser más solidarios de lo que somos, especialmente con aquellos que realmente se juegan la vida en cada segundo de su existencia.
¡Sólo me salen juramentos para la clase política!
 
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