viernes, diciembre 16, 2011

 

Moja llamó "vaso de metal para beber" a un termo

Moja era el compañero de Washoe, y llamó "vaso de metal para beber" a un termo.

Si no os sorprende que Moja denominara "vaso de metal para beber" a un termo, al ver por primera vez en su vida ese objeto, seguramente es porque no sabíais que...

... ¡tanto Washoe como su compañero, Moja, eran chimpancés!

Hace ya años os contaba aquí cosas de la gorila Koko. El caso de Washoe es parecido, pero en el mundo de los chimpancés.

Cuenta Jane Goodall en su libro "A través de la ventana. Treinta años estudiando a los chimpancés":
A mitad de la década de los sesenta vi comenzar un proyecto que, junto con otras investigaciones semejantes parecidas, pretendía enseñarnos mucho sobre la mente del chimpancé. Era el proyecto Washoe, concebido por Trixie y Allen Gardner. Ambos compraron una pequeña chimpancé y empezaron a enseñarle los signos de la ASL, el lenguaje de los signos usado por los sordomudos.
Los Gardner consiguieron un éxito espectacular con su alumna, Washoe. No sólo aprendió los signos con facilidad, sino que rápidamente empezó a usarlos juntos en diversas situaciones. Estaba claro que cada signo evocaba en su mente la imagen mental del objeto que representaba. Por ejemplo, si en el lenguaje de los signos le pedían que trajese una manzana, se iba y encontraba una manzana que estaba fuera de la vista, en otra habitación.
Otros chimpancés entraron en el proyecto, algunos de ellos empezando a vivir en familias que utilizaban normalmente el lenguaje de los sordomudos antes de reunirse con Washoe. Y finalmente Washoe adoptó un pequeño, Loulis. Venía de un laboratorio donde jamás se había planteado la idea de enseñar los signos. Mientras estuvo con Washoe no recibió lecciones acerca de la adquisición del lenguaje, al menos, de los humanos. Sin embargo, cuando tenía ocho años utilizaba en el contexto correcto cincuenta y ocho signos del lenguaje de sordomudos. 
¿Cómo los aprendió? La mayoría, al parecer, imitando el comportamiento de Washoe y de los otros tres chimpancés, Dar, Moja y Tatu. A veces recibía instrucción de la propia Washoe. Un día, por ejemplo, Washoe empezó a pavonearse de ir sobre dos pies, con el pelo erizado, haciendo la señal de comida, "¡comida!, ¡comida!, ¡comida!", con gran agitación. Había visto a un hombre acercándose a ella con una tableta de chocolate. Loulis, de sólo dieciocho meses, contemplaba la escena pasivamente. De repente, Washoe detuvo su exhibición, fue hacia Loulis, cogió su mano e hizo el signo de comida (los dedos apuntando a la boca). En otra ocasión y en un contexto similar, hizo el signo correspondiente a chicle, pero colocando su mano sobre Loulis. En una tercera ocasión Washoe, sin que viniese al caso, cogió una sillita, se la llevó a Loulis, la colocó frente a él e hizo claramente el signo de silla tres veces mientras miraba a Loulis fijamente. Los dos signos de comida fueron incorporados al vocabulario de Loulis, pero el signo de silla, no. Obviamente, las prioridades del joven chimpancé eran similares a las de un niño humano.
Los chimpancés a los que se ha enseñado un lenguaje pueden combinar signos de modo creativo para describir objetos para los que no poseen un símbolo concreto. Washoe, por ejemplo, dejó perplejos a sus guardianes al preguntar por una "fruta roca". Por casualidad intuyeron que se estaba refiriendo a las nueces de Brasil, que había encontrado poco antes por primera vez. Otro chimpancé entrenado en el uso de los signos describió un pepino como un "plátano verde" y otro se refirió un Alka-Seltzer como "la bebida que se oye". Pueden, incluso, inventar signos. Cuando Lucy envejeció tuvimos que ponerle una traílla para sacarla de paseo. Un día, impaciente por salir, pero no disponiendo de signo alguno para traílla, manifestó su deseo agarrando el cierre del anillo de su collar. Este signo pasó a formar parte de su vocabulario.
Pero todavía hay más...

Kat, una de las cuidadoras de Washoe, faltó varios días a su trabajo tras sufrir un aborto. A la vuelta, Washoe la trató con frialdad por haber desaparecido tantos días. Kat le pidió disculpas y decidió contarle la verdad en la lengua de signos: "Mi bebé murió". Washoe la miró a los ojos, luego miró hacia otro lado, finalmente la miró de nuevo a los ojos haciendo el signo "lloro", tocando su mejilla y marcando con un dedo el camino que seguiría una lágrima de humano (los chimpancés no lloran). Washoe también había perdido previamente dos bebés: uno murió al poco de nacer por un defecto del corazón y otro murió a los dos meses de edad por una infección bacteriana.

Washoe (septiembre de 1965 – 30 de octubre de 2007)

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comentarios:
Tierna historia y sobre todo aleccionadora. Todos los animales tienen sentimientos afectivos.
 
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